Sobre la colonización

Punto de vista (por Geraud)

A mi parecer, no se puede estar en contra de la colonización. En la historia de la humanidad, la colonización es una consecuencia lógica del desarrollo técnico y de los descubrimientos científicos. Los hombres fueron capaces de enfrentar y superar los peligros de largos viajes.

La gente que llega a esos países lejanos, son aventureros que dejan su propio país, ya sea por el gusto del descubrimiento, ya sea por el deseo de empezar una vida nueva en comarcas lejanas. Pero, en esas comarcas ya vive gente que está a la defensiva. Cuando existe un abismo entre los modos de pensar, de actuar, de organizarse en sociedad, el conflicto es inevitable.

Los recién llegados necesitan tierras para la agricultura, para edificar ciudades, construir carreteras y favorecer el comercio. Por poco que las tierras fueran explotadas, se las apropiaban, recurriendo a la violencia, si fuera necesario, ya que disponían de armas y de soldados del imperio colonial.

Después, las dos civilizaciones que persisten, pueden conocer diversas vías y niveles de desarrollo. Por un lado, puede sobrevenir una destrucción del modo de organización de los nativos y su fuerte caída demográfica, como ocurrió en América Latina y en Australia. Por otro lado, los indígenas pueden oponer una resistencia suficiente para conservar su propia organización, su desarrollo consuetudinario. Fue el caso, por ejemplo, en Nueva Zelanda y en Nueva Caledonia. A lo largo de los siglos, la potencia colonizadora puede imponer un régimen de apartheid o aceptar compartir el poder con los nativos.

Como consecuencia, se necesita un deseo común de las dos comunidades de superar los rencores y las injusticias pasadas para edificar una sociedad inclusiva. Es un proceso muy largo, basado en un equilibrio muy frágil entre las relaciones de fuerza, respeto y comprensión recíprocos. Es otra historia, la de la colonización.

©Géraud