Historia familiar

I – AMORES

Corría el año mil novecientos cuarenta y siete. Un día de fiesta en La Güira un joven gallardo de dieciocho años queda prendado de una doncella diminuta de escasos quince años con talla de avispa. Ella no corresponde a sus avances amorosos. Ante la insistencia del galán, le deja la esperanza de retomar la conversación cinco años más tarde.

Cada uno se esmera durante cinco años a hacer sus ahorros para encaminar su vida futura y un buen día coinciden en otra festividad. Los corazones laten fuertemente, ya no hay obstáculos, comienzan a frecuentarse con el permiso de los padres de la chica, acompañados por las chaperonas de sus hermanas o su madre. Ni un momento a solas.

Pasados seis años, en mil novecientos cincuenta y ocho, cuando todos duermen ella escribe una nota que pone sobre la mesa, recoge su ropa en un bolso, abre sigilosamente la ventana de su cuarto, y se desliza en los fuertes brazos de su amado. Se desplazan en silencio por los caminos solitarios bajo la luz de la luna hasta llegar a la casa del galán. Entran con cautela en su habitación y disfrutan de su primera noche de amor.